El encuentro de Costa Rica ante Haití, de el domingo 4 de octubre por la Nations League par los ticos, quedó marcado como un compromiso en donde las cartas más importantes ya estaban echadas sobre la mesa, la Selección Mayor Nacional derrotó 2-0 a su similar de Haití, en el Estadio Ricardo Saprissa. El encuentro, correspondiente al cierre de la fase de grupos de la Liga de Naciones de la Concacaf, dejó un sinsabor estratégico: un triunfo local que, aunque numéricamente valioso para evitar el descenso y amarrar el repechaje a la Copa Oro, carece de rédito competitivo inmediato para el torneo en curso, frente a un rival que dosificó sus esfuerzos con el boleto a cuartos de final ya en el bolsillo.
Un triunfo más de honor que de dividendos
Para Costa Rica, el partido se afrontó bajo la dura realidad de la descalificación matemática previa. El interinato de Bryan Ruiz en el banquillo tico cumplió con la tarea de asegurar la permanencia en la Liga A, pero el triunfo se mide bajo una lupa de nula recompensa en las aspiraciones por el título de la Concacaf. El mérito de la victoria tricolor radica en el orgullo deportivo; sin embargo, en términos de alta competencia, el resultado se percibe como estéril al no afecta el destino de una eliminación que se había sellado días atrás.
El líder desorientado y sin urgencias
La selección de Haití saltó a la gramilla del reducto morado con la tranquilidad absoluta de saberse clasificada a la siguiente ronda. Este estatus de confort influyó directamente en el desarrollo táctico del juego. El cuerpo técnico haitiano admitió tras el encuentro haber sido desorientado con la designación reciente del técnico, un estratega desconocido con planteamientos novedosos y las variantes indeterminadas ofrecidas por el estratega costarricense.
No obstante, aunque la intensión haitiana era mantener su estatus y su invicto ante Costa Rica, esta confusión táctica no pasó de ser una anécdota de campo. Con la clasificación directa y el pase a los cuartos de final completamente asegurados, el conjunto caribeño no se vio en la necesidad ni tuvo el estímulo real de desgastarse físicamente o volcarse a descifrar el ajedrez propuesto por los ticos. Para Haití, la prioridad fue ofrecer, pero a su vez cuidar sus piezas clave de cara a los exigentes compromisos de noviembre, donde aguardan rivales de peso como México o Estados Unidos.
El balance final
Un 2-0 definitivo tan solo maquilla el cierre de una fase de grupos complicada para el fútbol costarricense, devolviendo una dosis de confianza al entorno local. No obstante, el análisis de los 90 minutos obliga a la mesura: Costa Rica celebró una victoria en un escenario sin premio mayor, mientras que Haití asimiló el tropiezo como un simple trámite logístico en su ruta hacia la ronda de los ocho mejores de la región.
Con el resultado La Sele sumó su segundo triunfo consecutivo bajo la dirección interina de Bryan Ruiz, y aunque garantizó su permanencia en la Liga A de la Liga de Naciones de la Concacaf, se despidió del torneo al cerrar la fase de grupos con 6 puntos de los 12 posibles.

Comunicador Social, Fotógrafo, Diseñador Gráfico, Académico de Ciencias Básicas y Tecnológicas, Investigador. Director del Medio de Comunicación.
