Un sueño con un sabor picante concretó un negocio hogareño que se extendió al extranjero cambiando su nivel de amplitud como pyme, hoy una marca de Salsa Picante conocida como Fiesta de Diablillos.
Cinco años atrás tanto Juan Carlos Bermúdez y Andrea Quesada, vecinos de San Antonio de Desamparados, producían salsa picante de forma artesanal en su hogar. Decidieron convertir una afición por la elaboración de salsas picantes en una oportunidad de negocio, y hoy, gracias a su capacidad para llegar a consumidores en otros países, han logrado ampliar su alcance, obtener reconocimiento internacional y abrir nuevas oportunidades comerciales.
Lo que inició con una inversión de ₡15.000 y la producción de 24 botellas de salsa picante hoy es una empresa que ha logrado posicionar sus productos y atender pedidos provenientes de Estados Unidos, Chile y Europa, convirtiendo el reconocimiento obtenido por la marca en nuevas oportunidades comerciales y posicionando el sabor costarricense en mercados internacionales. “Cuando iniciamos, no conocíamos nada sobre este mundo. Todo fue aprendizaje, investigación y prueba y error. Entendimos que si queríamos crecer teníamos que formalizarnos y prepararnos para cumplir con todos los requisitos que exige el mercado”, comentó Andrea Quesada, cofundadora de Fiesta de Diablitos.
A medida que Fiesta de Diablitos comenzó a llevar sus productos a nuevos mercados y a participar en competencias internacionales, sus salsas obtuvieron importantes reconocimientos, incluyendo medallas en certámenes realizados en Texas y Europa. Estos logros despertaron el interés de consumidores, comercios especializados y potenciales distribuidores fuera de Costa Rica, y es a partir de entonces que comenzaron a recibir solicitudes de producto desde diferentes mercados internacionales, principalmente en Estados Unidos, donde actualmente comercializan bajo demanda para clientes que conocieron la marca en concursos, ferias o durante visitas al país. Fiesta de Diablitos aumentó el número de envíos en un 50% año tras año a países como Alemania, España y EEUU. “Los premios nos ayudaron a demostrar que nuestros productos podían competir a nivel internacional. Fue entonces cuando comenzaron a surgir consultas y pedidos desde otros países, y entendimos que necesitábamos prepararnos para responder a esas oportunidades”, agregó Quesada.
Actualmente, la empresa trabaja con proveedores agrícolas nacionales para la compra de materias primas y genera encadenamientos productivos con productores costarricenses, fortaleciendo el impacto económico de su crecimiento.
Esta experiencia refleja tanto las oportunidades como los desafíos que enfrentan las pymes nacionales cuando deciden abrirse paso en mercados internacionales, pero que logran superar con el apoyo de aliados logísticos, en el presente caso con DHL Express.

Comunicador Social, Fotógrafo, Diseñador Gráfico, Académico de Ciencias Básicas y Tecnológicas, Investigador. Director del Medio de Comunicación.
